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Pulcritud, noveno mandamiento del escritor

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joseph1956
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9 months ago4 min read


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Pulcro es un adjetivo que está asociado entre otras definiciones a limpio, cuidadoso, impecable e impoluto.

Todas estas condiciones son de vital importancia en el diario vivir y también condiciones indispensables para quien muestra a otros sus creaciones, su óptica personal y subjetiva de la vida y de las ficciones.

Un escrito que posea detalles que lo destaquen negativamente, por muy bueno que sea el tema que trate, causa rechazo al lector, sobre todo si este es exigente, y está comprobado que el éxito a la hora de conseguir nuestros seguidores está conformado por un alto porcentaje de quienes son furibundos fanáticos de las letras y por consiguiente les gusta que los textos sobresalgan por su pulcritud.

Quien ha cumplido el mandamiento de exigencia, sabe que no puede haber deslices a la hora de presentar las inspiraciones a terceros.

Un escritor es un amante apasionado de las letras por lo tanto debe ser un fiel cumplidor de las normas que a través de los siglos la rigen, estas tienen cuatro vertientes indispensables que son, sin importar el orden de importancia ya que todas la tienen: Redacción, Ortografía, Léxico y Manejo del Lenguaje Literario, porque se debe estar claro que no todo lo que se escribe es literatura.

Con esto no estoy diciendo que debe ser perfecto, sino que debe preocuparse y ocuparse en ir dominando el arte de escribir, que como todo arte estimula los sentidos y provoca sensaciones indescriptibles en el lector.

Hago la observación que aunque parezca muy profesional o rimbombante la grandilocuencia más que sumar y ganar adeptos, resta estos, ya que como todo extremo no genera reacciones muy populares.

Sobre esto Ernesto Sabato, uno de los novelistas clásicos americanos escribió: “Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas“

La pulcritud está alejada igualmente del egotismo o del rebusque de palabras extrañas o de poco uso para dar la falsa impresión al lector que se tiene un léxico amplio y un grado de erudición elevado, también del abuso de las figuras literarias que enmarañan lo que se desea transmitir y de todo lo que termine confundiendo o siendo parte de la retórica fácil que no lleva a la comprensión y por tanto desconecta a quien lee de la trama de la obra.

Ser pulcros a la hora de escribir no es ser obsesivo, sino actuar de manera natural, de tal forma que no signifique para nosotros un esfuerzo sobrehumano por culpa de no haber cumplido los otros mandamientos, que nos van regalando las armas indispensables con las que adquirimos la facilidad de desarrollar textos impecables.

A medida que vamos creciendo como soldados de las letras, vamos adquiriendo conocimientos, aprendiendo trucos, creando nuestro propio espacio y estilo, y no debe faltar el escribir correctamente que aunque parecido no es lo mismo que escribir bien.

Nuestro trabajo es el uso de la palabra y esta tiene poder para construir o destruir; es una bomba que podemos explotar para ganar, pero que también puede explotarnos y dañarnos.

Los errores son parte de la vida en todos los campos pero deben servirnos para aprender y mejorar, y cuando iniciamos nuestro transitar por este universo maravilloso donde los sueños son reales y la realidad pueda ser una ficción, con el conocimiento adquirido a través de la lectura y el acatamiento de los mandamientos básicos, tenemos más de la mitad de la pelea ganada y solo debemos poner amor al desarrollo de las palabras para que nuestras inspiraciones cumplan con los estándares adecuados de redacción, ortografía, léxico y manejo del lenguaje literario.

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